Miedo

15 01 2008

“Ssshhh… Tranquilo, no tengas miedo”, le dijo mientras acariciaba su frente, apartando suave el flequillo desordenado y sudoroso, con sus dedos lánguidos. Más que un calmante para ese sentir aterrador, la orden de evitar el miedo, acompañada de una caricia, es una anestesia engañosa para los sentidos.

¿Quién dijo que es malo tener miedo? El miedo le hace a uno ponerse en guardia, extremar las precaucioness, agudizar la capacidad sensorial y la percepción, prever y preparar con detalle cada paso antes de darlo.

Prefiero el miedo a la inconsciencia que alegremente olvida los peligros. Prefiero el miedo al letargo de esa mano amiga que te mece suavemente y no te obliga a correr riesgos. Aunque también hay que saber medir una sensación tan irracional como el miedo: más vale no caer en el extremo del pánico, que sí es capaz de paralizarnos por completo.

¿Quién dijo que es malo tener miedo? Un poco de miedo siempre es saludable.


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