Cáncer

1 03 2008

No es un signo zodiacal. Tampoco me refiero al trópico. Hablo de mi mayor miedo. Ese es el nombre de mi mayor pesadilla; el que me hace estremecerme sólo con escucharlo. Tanto, que no me atrevo a mencionarlo, a llamarlo por su nombre, como si, sólo con eso, fuera a hacerse todavía más fuerte, más real.

Mis peores temores, los que nacen de mis entrañas hasta inundar de sudor cada poro de mi piel, se han hecho realidad. La pesadilla que me arrebató a las personas que más quería se ceba ahora conmigo.

Me lo diagnosticaron el 31 de enero, pero la historia empieza mucho más atrás. No quiero hablar ahora de miedos, angustias, ni ansiedades. No quiero recordar el dolor de haber perdido a mi madre; o de pensar que ese mismo dolor es el que puede acabar conmigo. No se trata de eso: esto es una denuncia.

A principios de septiembre de 2007, lo noté y supe inmediatamente lo que era. Fui a mi ginecólogo, quien me aseguró que era un fibroma. “No te preocupes, que de esto no te vas a morir”, fueron sus palabras.

Me tranquilizó mucho y me lo creí. Es frecuente creer con todas tus fuerzas, con toda tu fe, algo que, aunque sabes que tiene pocas probabilidades de ser real, resulta consolador. De eso se alimentan las religiones.

Pero el bulto seguía creciendo y comencé a preocuparme de nuevo. Cuando la preocupación se tornó temor, fui a mi médico de cabecera. Era 9 de octubre y la sala de espera estaba tan llena como de costumbre. La mayoría de aquellos pacientes, con los 60 años ya cumplidos, se quejaba de sus achaques que arrastran y arrastrarán hasta la tumba, sabiendo que su único consuelo es contarle las penas al médico, para conseguir sus medicamentos. Puede sonar cruel, pero pensé: “Es posible que la única realmente enferma aquí sea yo”.

Eso no significó una atención más cuidadosa y entregada por parte de mi médico. Más bien al contrario, frente al terrible relato de mis antecedentes familiares con la enfermedad que pensaba podía padecer; frente a mis temblores de pánico y preocupación; el único sentimiento que parecía mostrar era aburrimiento y pasividad. “Está bien”, me dijo, “dame tus datos y te pediré cita para que te hagan unas pruebas. En una semana o diez días te llamarán”.

Pasó la semana. Pasaron los diez días. Y nadie llamaba. Pasó un mes y entonces llamé yo a mi centro de salud. Me informaron de que el tiempo de espera para conseguir ese tipo de cita variaba entre el mes y mes y medio . Así que seguí esperando. Pero nunca me llamaron.

La semana pasada recibí una carta. Tengo cita para una ecografía mamaria en el Hospital Virgen del Rocío el próximo lunes, 3 de Marzo. La verdad, no sé si pasarme por allí, o irme directamente al Macarena, donde tengo prevista una analítica antes de la segunda sesión de quimioterapia.

Debo aclarar que obtuve el diagnóstico en un centro privado previo pago de una cantidad considerable; y que con todas las pruebas pertinentes realizadas allí, pude ir de urgencia al Hospital Virgen Macarena, donde me han estado atendiendo de maravilla.


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8 respuestas

6 03 2008
Proyectodefilosofo

No hay palabras para expresar ni la indignación que sentimos ante algunos médicos que están de vuelta de todos y tampoco para decirte lo que te apoyamos en estos momentos, Almudena, cualquier cosa que podamos hacer para ayudarte a superar esto no dudes en pedirlo.
Un abrazo bien fuerte.

6 03 2008
Silvia

Lo de los médicos, vergonzoso.
Y lo de tu enfermedad, espero que seas capaz de derrotarla y que no te abandonen las fuerzas ni la esperanza para hacerlo.
Un abrazo

6 03 2008
alasclaras

Sólo puedo daros las gracias. Aún sin conoceros personalmente, la cercanía y el calor que mostráis a través de la pantalla emociona.

Besos.

23 03 2008
sergio

Un beso, Almudena, y mucho ánimo, que es la mejor medicina para todos los males. Sabes donde nos tienes para cualquier cosa que necesites.

16 04 2008
Cáncer: La sanidad pública en España

[...] Cáncer: La sanidad pública en Españaalasclaras.wordpress.com/2008/03/01/cancer/ por Corfu hace pocos segundos [...]

12 06 2008
edegotaku

La verdad que eso de los médicos pasa… sin ir más lejos a mi hermana hace unos pocos años le decían que tenía un resfriado o y después desultó ser una neumonía de las gordas. Para que digan luego que si la sanidad en España… estará mejor que en otros, pero deja que desear.
Y tu enfermedad, ánimo y esperanza, nunca decaigas e intenta afrontarlo lo mejor que puedas, es lo mejor para curarse.
Un beso.

8 07 2008
Darwinismo « A las claras

[...] pm por alasclaras Existe la creencia popular, más o menos arraigada, de que quienes padecen la enfermedad que estoy sufriendo son mayoritariamente buena gente: personas de gran corazón, seres de buena voluntad a los que [...]

7 11 2008
Azarosa Vida « A las claras

[...] me iba a decir a mí que esto me iba a traer cosas buenas? Pues así ha sido: me he reencontrado con la familia, que tenía [...]

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