Cuando el mundo se apaga, agostado en llamas azules; cuando la prosa amenaza a la vida con sonoros mordiscos al viento; cuando el dolor cabe en la palma de la mano y la risa es infinita; cuando llorar es síntoma de vida… Sólo me apetece decir adiós a la palabra. Vuela. La palabra no es nada.
Cuando quitamos un velo, aparece otro velo. Cuando nos arrebatan la venda, la luz inmisericorde nos ciega. La palabra escrita es sólo para cuando vale la pena recordar.
Ponte buena, por favor
En ello estoy, Cerillo. Gracias por tus ánimos y tus buenos deseos.